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28/5/10

La mesa

CESÁREO JARABO JORDÁN | Toda mesa cumple su función; hay mesas especialmente diseñadas para comer, mesas especialmente diseñadas para estudiar... y mesas especialmente diseñadas para matar. De éstas últimas es de las que quiero hablar hoy.

Hay una mesa en concreto que tiene nombre propio: SISTEMA. Sobre la misma podemos decir que tiene cuatro patas, cada una con su nombre propio: terrorismo, aborto, partidos políticos, sindicatos... y la corona, que es la tabla de la superficie.

Sin una de estas partes, el sistema se tambalea; todas las patas, así son imprescindibles para un buen estado de uso. Las patas, y la corona, deben ser debidamente mantenidas, y para ello, nada mejor que una buena lubricación que le viene suministrada por la sangre de las víctimas, ya sean del terrorismo, del aborto, o de cualquier otro aspecto que corresponda al ámbito de actuación de las otras dos patas.

Con la mesa en perfecto estado, el amo de la mesa puede desarrollar su función con suma comodidad. Conseguir su sumisión es la función de las otras dos patas, expertas en la función.

Sólo se puede evitar el uso de la mesa con la decisiva acción de las víctimas, que de manera viril deben acabar con la misma en el fuego.

14/5/10

El puesto de cada uno

CESÁREO JARABO JORDÁN | El pasado fin de semana, los amos de nuestros amos pusieron las peras a cuarto al gestor de sus intereses, Rodríguez, con motivo de la terrible crisis económica que estamos sufriendo.

Por supuesto no es la postración del pueblo español lo que les preocupa. La venimos sufriendo desde hace más de treinta años y eso no les ha incitado nunca a tirar de las orejas a sus capataces; bien al contrario, hasta el momento sólo había motivo para felicitaciones.

Es ahora, una vez liquidado todo el patrimonio español, con el pueblo español no sólo postrado, sino exhausto y aniquilado en lo económico, en lo moral, en lo intelectual y en lo humano, cuando agotados todos los recursos y dependientes de lo que los amos de los amos puedan hacer por nosotros, son llamados al orden los capataces.

¿Y qué hacen los capataces para cumplir la orden recibida?... Quitar al loro su chocolate. Las arcas nacionales, expoliadas durante treinta años por la acción de los parásitos deben ser recuperadas por recortes a los ingresos de los tiranizados. Pobre e inútil medida, como pobre e inútil al pueblo español ha sido y es la gestión llevada a cabo hasta el momento.

Nuestros tataranietos, aún por nacer, están hoy endeudados hasta las cejas merced a la codicia sin límites de los políticos y los banqueros, y las medidas anunciadas por el ejecutivo no los librarán de la situación. Lo único que conseguirán es ubicar un poco en la realidad a la parte del pueblo español víctima directa de las nuevas medidas.

El gasto público, sí, está lastrado con un sector público extremadamente sobredimensionado, pero la solución del gasto, por lo que parece, no pasa por recortar sus sueldos sino más bien su número; no se encuentra lastrado por las pensiones, sino por las políticas antinatalistas del tirano. Y sin embargo son los pensionistas quienes van a ver recortados sus derechos, largamente trabajados con esfuerzo, y las madres, que verán cómo les retiran unas ayudas económicas conseguidas hace pocos años tras largos años de lucha.

¿Y todo para qué? Para que quienes han ocasionado la crisis, los parásitos que desde hace treinta años vienen socavando los intereses patrios, continúen con sus prebendas; políticos, banqueros, terroristas, abortistas, especuladores, consejeros se ven ajenos a las medidas de control económico. Ellos están por encima de la situación; ellos son los beneficiarios universales y sus prebendas son intocables. Pero bueno, ¿Quién está chupando hasta ahogarse?... Los partidos políticos, los sindicatos, multitud de ONG que sólo sirven para que elementos antisociales parasiten, clínicas abortistas, y una legión de personas individuales amparadas bajo el paraguas de los mismos.

Y la crisis pretenden solucionarla quitando... ¿el chocolote al loro?... No, el derecho trabajado por quienes en su momento crearon la riqueza que los parásitos ya han deglutido.

Es hora de actuar. Es hora de arriesgarse a luchar y a vencer. Nada tenemos en común con la casta parasitaria. Que cada uno ocupe su puesto.

14/4/10

La garza superlativa

CESÁREO JARABO JORDAN | Quería hablar de las ratas, pero a última hora he preferido hablar de otros parásitos: las garzas superlativas. Y es que las garzas, que a mi parecer son aves muy agradables, dejan de serlo y se convierten en parásito cuando alguna de ellas adopta forma superlativa y se imagina que con su vuelo está por encima del bien y del mal.

Esa garza superlativa debe ser abatida, para el bien de la humanidad, y hay que felicitar al cazador que efectúa un certero disparo.

No obstante, la garza superlativa no es sino la avanzadilla, una pequeña parte, del ejército de parásitos que ya tiene esquilmado todo el granero y arruinadas todas las cosechas.

Justamente la ausencia de producto a esquilmar es lo que más altera a los parásitos que, faltos de campos y graneros para invadir, concentran en el cazador toda su inquina.

En el ejército de parásitos es la garza superlativa la encargada de otear, pero ni es el único parásito ni se encuentra sola en su labor. No olvidemos a las ratas.

Durante más de tres decenios, los parásitos han liquidado todo lo que tenía España; todas las reservas y toda la sementera... en todos los ámbitos, hasta el extremo que los parasitados, los españoles, nos reconocemos incapaces de una mínima regeneración. No tenemos ni tan siquiera memoria para recordar que estos mismos parásitos, en los años treinta del pasado siglo hicieron lo mismo; se comieron todo, asesinaron sin ningún tipo de rubor, destruyeron lo que a su paso encontraron, y si no hicieron más fue porque el pueblo español se armó y los persiguió hasta sus madrigueras.

Se hace necesario un nuevo rearme del pueblo español y un enfrentamiento directo, abierto y decidido contra los parásitos si acaso deseamos seguir sobreviviendo.

9/4/10

Quemar la piña

CESÁREO JARABO JORDAN | Tengo muy claro que la única alternativa es quemar la piña.

No podemos esperar que acabe abriendo y se convierta en leño seco, ni aún con la excusa de que, llegado ese momento, es mucho más combustible que estando verde. Es necesario quemar la piña antes de que abra; antes de que llegue a soltar los piñones. Es necesaria la total combustión de la piña y la de los piñones.

Y es que en la piña, si la contemplamos de frente, podemos observar “la derecha”, “la izquierda”, “el centro”... y hasta la corona, siendo que en ninguna de las posiciones tenemos exactamente señalado cual es cada una de ellas, porque las características de la derecha de la piña son idénticas a las características de la izquierda, y siendo también que podemos mirar desde una posición o desde otra, quedando a la derecha lo que en un momento es izquierda, y a la izquierda lo que en otro momento es derecha.

Puede acontecer también que, sin ser parte de la piña, sino manifiestamente ajeno a ella, se encuentre adherido algún elemento. También debe ser quemado ese elemento, porque aunque sea evidente que físicamente no tiene nada que ver con la piña, sus cualidades y su voluntad le hacen inseparable de ella. Bien, al fuego también con los anexos.

Y ello debe hacerse con determinación y sin contemplaciones, porque esa piña es letal. Con determinación y prudencia: la piña debe ser quemada de forma que a la hora de ser expulsados los piñones éstos queden irremisiblemente condenados al mismo fuego, no vaya a ser que se propague la mala semilla.